miércoles, 30 de octubre de 2024

Dilexit nos (4/4)

                                         Encíclica de Francisco, 24-X-2024

Resumen D 

V.

AMOR POR AMOR

 

Un lamento y un pedido

 

165. A partir de la segunda gran manifestación a santa Margarita, Jesús expresa el dolor porque su gran amor a los hombres no recibe a cambio «por procurar su bien, sino frialdad y repulsas […] ingratitudes y desprecios. 

166. Jesús habla de su sed de ser amado (…) esta sed me consume; y no hallo nadie que se esfuerce, según mi deseo, en apagármela, correspondiendo de alguna manera a mi amor. 

Prolongar su amor en los hermanos

 

167. Necesitamos volver a la Palabra de Dios para reconocer que la mejor respuesta al amor de su Corazón es el amor a los hermanos, no hay mayor gesto que podamos ofrecerle para devolver amor por amor. 

168. El amor a los hermanos no se fabrica, no es resultado de nuestro esfuerzo natural, sino que requiere una transformación de nuestro corazón egoísta. 

169. Es bueno recordar que en el Imperio romano muchas personas pobres, forasteros y tantos otros descartados, encontraban en los cristianos respeto, cariño y cuidado. Esto explica el razonamiento del Emperador apóstata Juliano (…) los odiados cristianos «alimentan a los suyos, y además a los nuestros». 

Algunas resonancias en la Historia de la espiritualidad

 

172. Esta unión entre la devoción al Corazón de Jesús y el compromiso con los hermanos atraviesa la Historia de la espiritualidad cristiana.

 

La reparación: construir sobre las ruinas

 

181. (…) el sentido que debemos dar a la “reparación” que se ofrece al Corazón de Cristo (…) Se ha discutido mucho al respecto pero san Juan Pablo II ha ofrecido una respuesta clara en mayor sintonía con el Evangelio. 

182. San Juan Pablo II explicó que (…) ciertamente implica que seamos capaces de unir el amor filial hacia Dios con el amor al prójimo. 

184. (…) la reparación evangélica posee este fuerte sentido social (…) para construir la civilización del amor. 

190. Un corazón capaz de compungirse puede crecer en la fraternidad y la solidaridad (…) que genera la compunción al mismo tiempo hace posible la reconciliación. La persona que es capaz de compungirse, en vez de enfadarse o escandalizarse por el mal que cometen los hermanos, llora por sus pecados. No se escandaliza (…) y, por gracia de Dios, uno se vuelve severo consigo mismo y misericordioso con los demás. 

La reparación: una prolongación para el Corazón de Cristo 

194. (…) Puesto que el Señor, que todo lo puede, en su divina libertad ha querido necesitar de nosotros, la reparación se entiende como liberar los obstáculos que ponemos a la expansión del amor de Cristo en el mundo, con nuestras faltas de confianza, gratitud y entrega.

La ofrenda al Amor 

198. (…) ofrenda, no a la justicia divina, sino al Amor misericordioso. 

Integridad y armonía 

202. (…) la humildad del Corazón de Cristo (…) nos indica el camino del abajamiento. 

203. (…) es importante advertir distintos aspectos inseparables, porque esas acciones de amor al prójimo, con todas las renuncias, negaciones de uno mismo, sufrimientos y cansancios que impliquen, cumplen esta función cuando están alimentadas por la caridad del mismo Cristo.

Enamorar al mundo 

205. La propuesta cristiana es atractiva cuando se la puede vivir y manifestar (…) no como un simple refugio en sentimientos religiosos o en cultos fastuosos (…) ¿Acaso podrá agradar al Corazón que tanto amó que nos quedemos en una experiencia religiosa íntima, sin consecuencias fraternas y sociales? 

206. San Juan Pablo II, además de hablar de la dimensión social de la devoción al Corazón de Cristo, se refirió a la reparación, que es cooperación apostólica a la salvación del mundo. 

211. Cristo te pide que, sin descuidar la prudencia y el respeto, no tengas vergüenza de reconocer tu amistad con Él. Te pide que te atrevas a contar a los otros que te hace bien haberlo encontrado. 

En comunión de servicio 

213. Es un amor que se vuelve servicio comunitario (…) Jesús lo dijo con gran claridad: «Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt 25, 40). Él te propone que lo encuentres también allí, en cada hermano y en cada hermana, especialmente en los más pobres, despreciados y abandonados de la sociedad.

214. Por lo tanto, si nos dedicamos a ayudar a alguien eso no significa que nos olvidemos de Jesús. 

216. De alguna manera tienes que ser misionero, como lo fueron los apóstoles de Jesús y los primeros discípulos, que salieron a anunciar el amor de Dios, salieron a contar que Cristo está vivo y que vale la pena conocerlo. 

CONCLUSIÓN

 

217. Lo expresado en este documento nos permite descubrir que lo escrito en las encíclicas sociales Laudato si’y Fratelli tutti no es ajeno a nuestro encuentro con el amor de Jesucristo, ya que bebiendo de ese amor nos volvemos capaces de tejer lazos fraternos, de reconocer la dignidad de cada ser humano y de cuidar juntos nuestra casa común. 

219. La Iglesia también lo necesita, para no reemplazar el amor de Cristo con estructuras caducas, obsesiones de otros tiempos, adoración de la propia mentalidad, fanatismos de todo tipo que terminan ocupando el lugar de ese amor gratuito de Dios que libera, vivifica, alegra el corazón y alimenta las comunidades. De la herida del costado de Cristo sigue brotando ese río que jamás se agota, que no pasa, que se ofrece una y otra vez para quien quiera amar. Sólo su amor hará posible una humanidad nueva.

Dilexit nos (3/4)

                                         Encíclica de Francisco, 24-X-2024

                                                                                          Resumen C

IV.

AMOR QUE DA DE BEBER 

95. El anuncio de la llegada del tiempo mesiánico se presentaba como una fuente abierta para el pueblo (…) «Aquel día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar el pecado y la impureza» (Zc 12, 10; 13, 1).

100. El profeta Oseas llega a hablar del corazón de Dios, ese que «los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor» (Os 11, 4). 

101. En el Corazón traspasado de Cristo se concentran escritas en carne todas las expresiones de amor de las Escrituras (…) enseñaba san Juan Pablo II (…) «desde el principio la Iglesia ha dirigido su mirada al Corazón de Cristo traspasado en la cruz». 

Resonancias de la Palabra en la Historia 

102. (…) Varios Padres de la Iglesia, sobre todo del Asia Menor, mencionaban la herida del costado de Jesús como el origen del agua del Espíritu (…) el Espíritu que recibimos no nos aleja del Señor resucitado sino que nos llena de él, porque bebiendo del Espíritu bebemos al mismo Cristo. 

103. San Agustín abrió el camino a la devoción al Sagrado Corazón como lugar de encuentro personal con el Señor.  

104. San Bernardo retomó el simbolismo del costado traspasado del Señor entendiéndolo explícitamente como revelación y donación del amor de su Corazón.  

105. Esto reaparece de modo especial en Guillermo de Saint-Thierry quien invitaba a entrar en el Corazón de Jesús, que nos alimenta en su propio pecho.  

106. San Buenaventura une las dos líneas espirituales en torno al Corazón de Cristo: al mismo tiempo que lo presenta como la fuente de los sacramentos y de la gracia, propone que esta contemplación se convierta en una relación de amigos, en un encuentro personal de amor. 

La difusión de la devoción al Corazón de Cristo 

110. Varias santas mujeres han narrado experiencias de su encuentro con Cristo, caracterizado por el reposo en el Corazón del Señor, fuente de vida y de paz interior. Así sucedió a santa Lutgarda, a santa Matilde de Hackeborn, a santa Ángela de Foligno, a Juliana de Norwich, entre otras. Santa Gertrudis de Helfta, religiosa cisterciense. 

111. Los monjes cartujos, alentados sobre todo por Ludolfo de Sajonia, encontraron en la devoción al Sagrado Corazón un camino para llenar de afecto y cercanía su relación con Jesucristo.  

113. De particular interés fue la iniciativa de san Juan Eudes quien logró que el señor obispo aprobara en aquella Diócesis la celebración de la fiesta del Corazón adorable de Nuestro Señor Jesucristo. Esta fue la primera vez que en la Iglesia se autorizó esta fiesta oficialmente. Después, los obispos de Coutances, de Evreux, de Bayeux, de Lisieux, de Ruan, autorizaron para sus Diócesis respectivas la misma fiesta entre los años 1670 y 1671» 

San Francisco de Sales

 

114. (…) Se advierte en el pensamiento de este santo doctor cómo, frente a una moral rigorista o a una religiosidad del mero cumplimiento, el Corazón de Cristo se le presentaba como un llamado a la plena confianza en la acción misteriosa de su gracia.  

117. Pero, fiel a su enseñanza sobre la santificación en la vida ordinaria, propone que esto sea vivido en medio de las actividades, las tareas y las obligaciones de la vida cotidiana 

Una nueva declaración de amor 

119. (…) Santa Margarita María Alacoque narró importantes apariciones entre finales de diciembre de 1673 y junio de 1675. Lo fundamental es una declaración de amor  

121. (…) el núcleo del mensaje que se nos transmite (…) puede resumirse en aquellas palabras que santa Margarita escuchó: «He ahí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor». 

San Claudio de La Colombière

 

125. Cuando san Claudio de La Colombière conoció las experiencias de santa Margarita, inmediatamente se convirtió en su defensor y divulgador.  

126. (…) san Claudio evidencia que la contemplación del Corazón de Cristo, si es auténtica, no provoca una complacencia en uno mismo o una vanagloria en experiencias o en esfuerzos humanos, sino un indescriptible abandono en Cristo que llena la vida de paz, de seguridad, de decisión.  

San Carlos de Foucauld y santa Teresa del Niño Jesús

 

129. San Carlos de Foucauld y santa Teresa del Niño Jesús, sin pretenderlo, han reconfigurado algunos elementos de la devoción al Corazón de Cristo, ayudándonos a entenderla de un modo todavía más fiel al Evangelio.  

Resonancias en la Compañía de Jesús 

144. (…) Ignacio le propone entrar en el Corazón de Cristo

La devoción del consuelo 

151. La herida del costado, de donde brota el agua viva, sigue abierta en el Resucitado. Esa gran herida producida por la lanza, y las llagas de la corona de espinas que suelen aparecer en las representaciones del Sagrado Corazón, son inseparables de esta devoción.

Con Él en la Cruz

Las razones del corazón

La compunción

Consolados para consolar

CONCLUSIÓN

 

217. Lo expresado en este documento nos permite descubrir que lo escrito en las encíclicas sociales Laudato si y Fratelli tutti no es ajeno a nuestro encuentro con el amor de Jesucristo, ya que bebiendo de ese amor nos volvemos capaces de tejer lazos fraternos, de reconocer la dignidad de cada ser humano y de cuidar juntos nuestra casa común. 

219. La Iglesia también lo necesita, para no reemplazar el amor de Cristo con estructuras caducas, obsesiones de otros tiempos, adoración de la propia mentalidad, fanatismos de todo tipo que terminan ocupando el lugar de ese amor gratuito de Dios que libera, vivifica, alegra el corazón y alimenta las comunidades. De la herida del costado de Cristo sigue brotando ese río que jamás se agota, que no pasa, que se ofrece una y otra vez para quien quiera amar. Sólo su amor hará posible una humanidad nueva.

viernes, 25 de octubre de 2024

Dilexit nos (B)

                                            Encíclica de Francisco, 24-X-2024      

                                                                           Resumen 2/4


                                                                   III.

ESTE ES EL CORAZÓN QUE TANTO AMÓ

 

48. La devoción al Corazón de Cristo no es el culto a un órgano separado de la persona de Jesús. Lo que contemplamos y adoramos es a Jesucristo entero, el Hijo de Dios hecho hombre, representado (…) como imagen o signo privilegiado (…) de su amor a la vez divino y humano.

 

Adoración a Cristo 

50. (…) es cierto que el Corazón viviente de Cristo —nunca una imagen— es objeto de adoración, porque es parte de su Cuerpo santísimo y resucitado, inseparable del Hijo de Dios que lo ha asumido para siempre. 

51. (…) Ese Cristo con el corazón traspasado y ardiente, es el mismo que nació en Belén por amor, es el que caminaba por Galilea sanando, acariciando, derramando misericordia, es el que nos amó hasta el fin abriendo sus brazos en la cruz. En definitiva, es el mismo que ha resucitado y vive glorioso en medio de nosotros. 

La veneración de su imagen


52. Cabe indicar que la imagen de Cristo con su corazón, aunque de ninguna manera es objeto de adoración, no es una entre tantas otras que podríamos elegir. 

 

Amor sensible


59. Amor y corazón no están necesariamente unidos, porque en un corazón humano pueden reinar el odio, la indiferencia, el egoísmo. 

60. El Hijo eterno de Dios, que me trasciende sin límites, quiso amarme también con un corazón humano. Sus sentimientos humanos se vuelven sacramento de un amor infinito y definitivo.  

61. Si todavía hoy el corazón se percibe en el sentir popular como el centro afectivo de cada ser humano, es lo que mejor puede significar el amor divino de Cristo unido para siempre y de modo inseparable a su amor íntegramente humano.

63. Vale la pena recoger aquí la reflexión de un teólogo, quien reconoce que, por el influjo del pensamiento griego, la Teología durante mucho tiempo relegó el cuerpo y los sentimientos al mundo de lo «prehumano, infrahumano o tentador de lo verdaderamente humano», pero «lo que no resolvió la Teología en teoría lo resolvió la espiritualidad en la práctica. 

Triple amor


64. (…) lo expresaba Benedicto XVI: «Desde el horizonte infinito de su amor, Dios quiso entrar en los límites de la historia y de la condición humana, tomó un cuerpo y un corazón, de modo que pudiéramos contemplar y encontrar lo infinito en lo finito, el Misterio invisible e inefable en el Corazón humano de Jesús, el Nazareno» (Ángelus, 1-VI-2008).

 

Perspectivas trinitarias


70. La devoción al Corazón de Jesús es marcadamente cristológica, es una contemplación directa de Cristo (…) Sin embargo, no podemos ignorar que,  (…) Nadie va al Padre, sino por mí» (Jn 14, 6). Él nos quiere llevar al Padre. Así se entiende por qué la predicación de la Iglesia, desde los comienzos, no nos detiene en Jesucristo, sino que nos conduce al Padre. 

75. Volvamos ahora los ojos al Espíritu Santo, que colma el Corazón de Cristo y arde en él. Porque, como decía san Juan Pablo II, el Corazón de Cristo es «la obra maestra del Espíritu Santo» (Ángelus, 23-VI-2002). 

77. Entonces nuestra relación con el Corazón de Cristo se transforma bajo ese impulso del Espíritu, que nos orienta hacia el Padre, fuente de la vida y último origen de la gracia.  

Expresiones magisteriales recientes 

79. (...) León XIII nos invitaba a consagrarnos a él (…) Pío XII sostuvo que el culto al Sagrado Corazón expresa de modo excelente, como una sublime síntesis, nuestro culto a Jesucristo. 

80. Más recientemente, san Juan Pablo II presentó el desarrollo de este culto en los siglos pasados como una respuesta ante el crecimiento de formas rigoristas y desencarnadas de espiritualidad que olvidaban la misericordia del Señor, pero, al mismo tiempo, como un llamado actual ante un mundo que pretende construirse sin Dios 

81. Benedicto XVI invitaba a reconocer el Corazón de Cristo como presencia íntima y cotidiana en la vida de cada uno 

Profundización y actualidad

 

82. La imagen expresiva y simbólica del Corazón de Cristo no es el único recurso que nos da el Espíritu Santo para encontrar el amor de Cristo, y siempre necesitará ser enriquecida, iluminada, renovada gracias a la meditación, la lectura del Evangelio y la maduración espiritual. 

91. En los próximos capítulos destacaremos dos aspectos fundamentales que hoy debería reunir la devoción al Sagrado Corazón para seguir alimentándonos y acercándonos al Evangelio: la experiencia espiritual personal y el compromiso comunitario y misionero. 

CONCLUSIÓN

 

217. Lo expresado en este documento nos permite descubrir que lo escrito en las encíclicas sociales Laudato si’y Fratelli tutti no es ajeno a nuestro encuentro con el amor de Jesucristo, ya que bebiendo de ese amor nos volvemos capaces de tejer lazos fraternos, de reconocer la dignidad de cada ser humano y de cuidar juntos nuestra casa común. 

219. La Iglesia también lo necesita, para no reemplazar el amor de Cristo con estructuras caducas, obsesiones de otros tiempos, adoración de la propia mentalidad, fanatismos de todo tipo que terminan ocupando el lugar de ese amor gratuito de Dios que libera, vivifica, alegra el corazón y alimenta las comunidades. De la herida del costado de Cristo sigue brotando ese río que jamás se agota, que no pasa, que se ofrece una y otra vez para quien quiera amar. Sólo su amor hará posible una humanidad nueva.

Dilexit nos (A)

                                                Encíclica de Francisco, 24-X-2024       

                                                                                              Resumen 1/4

 

1. «Ens va estimar», diu sant Pau refirint-se a Crist (Rm 8, 37), per ajudar-nos a descobrir que d’aquest amor res «podrà separar-nos» (Rm 8, 39). Pau ho afirmava amb certesa perquè Crist mateix ho havia assegurat als seus deixebles: «els he estimat» (Jn 15, 9.12). També ens va dir: «els crido amics» (Jn 15, 15). El seu cor obert ens precedeix i ens espera sense condicions, sense exigir un requisit previ per poder estimar-nos i proposar-nos la seva amistat: «ens va estimar primer» (1 Jn 4, 10). Gràcies a Jesús «nosaltres hem conegut l’amor que Déu ens té i hem cregut» en aquest amor» (1 Jn 4, 16). 

2. (…) cuando nos asalta la tentación de navegar por la superficie, de vivir corriendo sin saber finalmente para qué, de convertirnos en consumistas insaciables y esclavizados por los engranajes de un mercado al cual no le interesa el sentido de nuestra existencia, necesitamos recuperar la importancia del corazón.

¿Qué expresamos cuando decimos “corazón”? 

4. (…) «la Palabra de Dios es viva y eficaz […] discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hb 4, 12). De esta manera nos habla de un núcleo, el corazón, que está detrás de toda apariencia, aun detrás de pensamientos superficiales que nos confunden. 

Volver al corazón

9. (…) El hombre contemporáneo se encuentra a menudo trastornado, dividido (…) Modelos de comportamiento bastante difundidos, por desgracia, exasperan su dimensión racional-tecnológica o, al contrario, su dimensión instintiva. Falta corazón. 

14. Se podría decir que, en último término, yo soy mi corazón, porque es lo que me distingue, me configura en mi identidad espiritual y me pone en comunión con las demás personas. El algoritmo en acto en el mundo digital muestra que nuestros pensamientos y lo que decide la voluntad son mucho más “estándar” de lo que creíamos. Son fácilmente predecibles y manipulables. No así el corazón. 

El corazón que une los fragmentos 

19. (…) María, que miraba con el corazón. Ella era capaz de dialogar con las experiencias atesoradas ponderándolas en el corazón, dándoles tiempo: simbolizando y guardando dentro para recordar.

20. En el tiempo de la inteligencia artificial no podemos olvidar que para salvar lo humano hacen falta la poesía y el amor.

El fuego 

26. (...) san John Henry Newman tomó como lema la frase «Cor ad cor loquitur», porque más allá de toda dialéctica, el Señor nos salva hablando a nuestro corazón desde su Corazón sagrado. 

El mundo puede cambiar desde el corazón 

29. Tomar en serio el corazón tiene consecuencias sociales. Como enseña el Concilio Vaticano II, «tenemos todos que cambiar nuestros corazones, con los ojos puestos en el orbe entero y en aquellos trabajos que todos juntos podemos llevar a cabo para que nuestra generación mejore» (GS, 82). 

30. (...) Acudamos al Corazón de Cristo, ese centro de su ser, que es un horno ardiente de amor divino y humano y es la mayor plenitud que puede alcanzar lo humano. Allí, en ese Corazón es donde nos reconocemos finalmente a nosotros mismos y aprendemos a amar. 

II.

GESTOS Y PALABRAS DE AMOR

 

32. El Corazón de Cristo, que simboliza su centro personal, desde donde brota su amor por nosotros, es el núcleo viviente del primer anuncio. Allí está el origen de nuestra fe, el manantial que mantiene vivas las convicciones cristianas.

 

Gestos que reflejan el corazón

33. Cómo nos ama Cristo es algo que él no quiso explicarnos demasiado. Lo mostró en sus gestos. 

37. (…) No temas. Deja que él se acerque, que se siente a tu lado (…) Y no te detengas por tus pecados. Recuerda que muchos pecadores «se sentaron a comer con él» (Mt 9, 10) y Jesús no se escandalizaba de ninguno. Los elitistas de la religión se quejaban y lo trataban de «un glotón y un borracho, amigo de publicanos y de pecadores» (Mt 11, 19). Cuando los fariseos criticaban esta cercanía suya a las personas consideradas de baja condición o pecadoras, Jesús les decía: «Quiero misericordia y no sacrificios» (Mt 9, 13). 

La mirada 

39. Cuenta el Evangelio que (…) «Jesús lo miró con amor» (Mc 10, 21). ¿Puedes imaginarte ese instante, ese encuentro entre los ojos de este hombre y la mirada de Jesús? (…) deposita en ti su mirada. 

42. Él, como ser humano, había aprendido esto de María, su madre. La que contemplaba todo con cuidado y “lo guardaba en su corazón” (cf. Lc 2, 19.51), le enseñó desde pequeño, junto con san José, a prestar atención. 

Las palabras

 

43. (…) a veces Jesús nos habla interiormente y nos llama para llevarnos al mejor lugar. Ese mejor lugar es su propio corazón.

44. Las palabras que Jesús decía indicaban que su santidad no eliminaba los sentimientos.

CONCLUSIÓN

 

217. Lo expresado en este documento nos permite descubrir que lo escrito en las encíclicas sociales Laudato si y Fratelli tutti no es ajeno a nuestro encuentro con el amor de Jesucristo, ya que bebiendo de ese amor nos volvemos capaces de tejer lazos fraternos, de reconocer la dignidad de cada ser humano y de cuidar juntos nuestra casa común. 

219. La Iglesia también lo necesita, para no reemplazar el amor de Cristo con estructuras caducas, obsesiones de otros tiempos, adoración de la propia mentalidad, fanatismos de todo tipo que terminan ocupando el lugar de ese amor gratuito de Dios que libera, vivifica, alegra el corazón y alimenta las comunidades. De la herida del costado de Cristo sigue brotando ese río que jamás se agota, que no pasa, que se ofrece una y otra vez para quien quiera amar. Sólo su amor hará posible una humanidad nueva.

jueves, 5 de octubre de 2023

Exhortación ap. Laudate Deum

                                       Exhortación ap. Laudate Deum

a todas las personas de buena voluntad,

sobre la crisis climática,         4-X-2023


1. «Alaben a Dios por todas sus criaturas». Esta era la invitación que hacía san Francisco de Asís con su vida, con sus cánticos, con sus gestos. Así recogía la propuesta de los salmos de la Biblia y reproducía la sensibilidad de Jesús ante las criaturas de su Padre. 

2. Han pasado ya ocho años desde que publiqué la Carta encíclica Laudato si’ (…) Pero con el paso del tiempo advierto que no tenemos reacciones suficientes mientras (…) que el impacto del cambio climático perjudicará de modo creciente las vidas y las familias de muchas personas. Sentiremos sus efectos en los ámbitos de la salud, las fuentes de trabajo, el acceso a los recursos, la vivienda, las migraciones forzadas, etc.

 

3. Es un problema social global que está íntimamente relacionado con la dignidad de la vida humana.

 

1. La crisis climática global

 

5. Por más que se pretendan negar, esconder, disimular o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más patentes. 

 

Resistencias y confusiones

 

6. En los últimos años no han faltado personas que pretendieron burlarse de esta constatación. Mencionan supuestos datos científicamente sólidos, como el hecho de que el planeta siempre tuvo y tendrá períodos de enfriamiento y de calentamiento. 

7. Para ridiculizar a quienes hablan del calentamiento global, se acude al hecho de que suelen verificarse fríos también extremos. Se olvida que éste y otros síntomas extraordinarios no son más que diversas expresiones alternativas de la misma causa: el desajuste global que provoca el calentamiento del planeta. 

Las causas humanas

 

11. Ya no se puede dudar del origen humano —“antrópico”— del cambio climático.

13. No es posible ocultar la coincidencia de estos fenómenos climáticos globales con el crecimiento acelerado de la emisión de gases de efecto invernadero sobre todo desde mediados del siglo XX. Una abrumadora mayoría de científicos especializados en clima sostienen esta correlación y sólo un ínfimo porcentaje de ellos intenta negar esta evidencia. Lamentablemente la crisis climática no es precisamente un asunto que interese a los grandes poderes económicos, preocupados por el mayor rédito posible con el menor costo y en el tiempo más corto que se pueda.

2. Más paradigma tecnocrático

 

20. En Laudato si’ ofrecí un breve desarrollo acerca del paradigma tecnocrático que está detrás del proceso actual de degradación del ambiente.  

23. Provoca escalofríos advertir que las capacidades ampliadas por la tecnología «dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo […]. ¿En manos de quiénes está y puede llegar a estar tanto poder? Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad». 

Repensar nuestro uso del poder

 

24. No todo aumento de poder es un progreso para la humanidad.

25. En contra de este paradigma tecnocrático decimos que el mundo que nos rodea no es un objeto de aprovechamiento, de uso desenfrenado, de ambición ilimitada. Ni siquiera podemos decir que la naturaleza es un mero “marco” donde desarrollamos nuestra vida y nuestros proyectos, porque «estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos inter-penetrados», de manera que «el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro». 

3. La debilidad de la política internacional 

34. Si bien «la historia da muestras de estar volviendo atrás […] cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún. Es el camino. El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día». 

35. No es conveniente confundir el multilateralismo con una autoridad mundial concentrada en una persona o en una élite con excesivo poder (…) Hablemos sobre todo de «organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial (…) de manera que se pueda “asegurar” el cumplimiento de algunos objetivos irrenunciables. De este modo se daría lugar a un multilateralismo que no dependa de las circunstancias políticas cambiantes o de los intereses de unos pocos y que tenga una eficacia estable. 

4. Las conferencias sobre el clima: avances y fracasos

 

44. Desde hace décadas, representantes de más de 190 países se reúnen periódicamente para tratar la cuestión climática. La Conferencia de Río de Janeiro de 1992 llevó a la adopción de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), un tratado que entró en vigor cuando se alcanzaron las necesarias ratificaciones de los países firmantes en 1994. Estos Estados se reúnen cada año en la Conferencia de las Partes (COP), máximo organismo para la toma de decisiones.  

6. Las motivaciones espirituales 

61. A los fieles católicos no quiero dejar de recordarles las motivaciones que brotan de la propia fe. Aliento a los hermanos y hermanas de otras religiones a que hagan lo mismo, porque sabemos que la fe auténtica no sólo da fuerzas al corazón humano, sino que transforma la vida entera, transfigura los propios objetivos, ilumina la relación con los demás y los lazos con todo lo creado.


A la luz de la fe

 

62. La Biblia narra que «Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno» (Gen 1,31) (…) «esta responsabilidad ante una tierra que es de Dios implica que el ser humano, dotado de inteligencia, respete las leyes de la naturaleza y los delicados equilibrios entre los seres de este mundo». 

64. Jesús «podía invitar a otros a estar atentos a la belleza que hay en el mundo porque él mismo estaba en contacto permanente con la naturaleza y le prestaba una atención llena de cariño y asombro. Cuando recorría cada rincón de su tierra se detenía a contemplar la hermosura sembrada por su Padre, e invitaba a sus discípulos a reconocer en las cosas un mensaje divino». 

Caminar en comunión y compromiso

 

67. La cosmovisión judeocristiana defiende el valor peculiar y central del ser humano en medio del concierto maravilloso de todos los seres (…) «todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde». 

71. El esfuerzo de los hogares por contaminar menos, reducir los desperdicios, consumir con prudencia, va creando una nueva cultura (…) aun cuando esto no produce de inmediato un efecto muy notable desde el punto de vista cuantitativo, sí colabora para gestar grandes procesos de transformación que operan desde las profundidades de la sociedad. 

73. «Alaben a Dios» es el nombre de esta carta. Porque un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo.

lunes, 19 de junio de 2023

SOBRE BLAS PASCAL

"Sublimitas et miseria humana", Carta de Francisco

El Papa, con motivo del 400 aniversario del nacimiento de Blaise Pascal (1623–1662 = 39 años), le dedica la Carta ap. “Sublimitas et miseria humana” sobre este filósofo y científico francés y por el que ya en 2017 se declaró favorable a su beatificación.

Desde niño y durante toda su vida buscó la verdad. Con la razón rastreó sus signos, especialmente en los campos de las Matemáticas, la Geometría, la Física y la Filosofía”. Sus contribuciones a las Matemáticas y a la Historia natural incluyen el diseño y construcción de calculadoras mecánicas, aportes a la teoría de la probabilidad, investigaciones sobre los fluidos y la aclaración de conceptos tales como la presión y el vacío.

Con su “razón, tan aguda y al mismo tiempo tan abierta, nunca acalló en él la pregunta antigua y siempre nueva que resuena en el alma humana: «¿Qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?» (Sal 8, 5). Esta pregunta está grabada en el corazón de cada ser humano, de todo tiempo y lugar, de toda civilización y lengua, de toda religión. «¿Qué es el hombre en la naturaleza? ―se pregunta Pascal― Una nada respecto al infinito, un todo respecto a la nada» (…) A este interrogante, planteado en un lenguaje tan diferente al matemático y geométrico, Pascal nunca se cerró”. 

Pascal Frecuentaba los salones libertinos de París antes de acercarse al movimiento jansenista que entonces se desarrollaba en torno a la abadía de Port-Royal que fue un convento cisterciense femenino situado al suroeste de París, fundado en 1204 y que tenía una “teología estaba fuertemente influenciada por Cornelius Jansen, conocido como Jansenio, que había escrito un tratado, el Augustinus, publicado en 1640”. Durante la Revolución francesa, tras la confiscación de los bienes del clero, en 1791 el convento pasó a ser propiedad del Estado y una parte fue transformada en fábrica y vendida a campesinos. Esta parte volvió a ser propiedad estatal en 1951. 

Blaise incluso asumió con vigor la defensa del partido jansenista contra los jesuitas en sus Provinciales. El pelagianismo y la casuística fueron blanco de los ataques de Pascal. Francisco, en 2014, calificó la casuística como un signo de reconocimiento de "cristianos que conocen la doctrina pero sin la fe" y ahora expone lo que ya tiene dicho por escrito en Gaudete et exultate, en Desiderio desideravit y en Evangeli gaudium que “la justa advertencia en las posiciones de Pascal sigue siendo válida para nuestro tiempo: el «neo-pelagianismo», que haría depender todo «del esfuerzo humano encauzado por normas y estructuras eclesiales», es reconocible por el hecho de que «nos intoxica con la presunción de una salvación ganada con nuestras fuerzas». Es necesario afirmar ahora que la última posición de Pascal sobre la gracia, y en particular sobre el hecho de que Dios «quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tm 2, 4), al final de su vida se expresó en términos perfectamente católicos”. 

Fue un crítico del racionalismo pues decía que la razón debe seguir las "razones del corazón" por medio de la gracia divina y en la fe cristiana para encontrar aquellas respuestas. Es considerado también como un precursor del «existencialismo» por sus temas como la responsabilidad individual como en su apuesta monoteísta, la idea de que el hombre no está hecho, sino que tiene que hacerse. 

Comenta Bergoglio en la Carta la tajante afirmación de Pascal de que solo en Jesucristo el hombre conoce a Dios y se conoce a sí mismo y “para que pueda ser comprendida por todos, y no sea considerada sólo como una pura afirmación doctrinal inaccesible a los que no comparten la fe de la Iglesia, ni como una devaluación de las legítimas competencias de la inteligencia natural, una afirmación tan extrema merece ser clarificada”.